Hace unos días escribí un pequeño artículo sobre cómo nuestros ex príncipes, en algunos casos, se han podido transformar en horrorosos sapos.
Bien, ahora tengo unas correcciones que hacer al respecto.
Todo lo que escribí en la primera parte de "DE PRÍNCIPES A SAPOS" fue basándome en una relación medianamente normal. Con esto quiero decir, 2 personas sensatas, dentro de lo que se puede llamar "normal", que para cada uno es distinto, pero se entiende a qué me refiero.
Ayer me encontré por ahí con un reportaje sobre violencia intrafamiliar, y me puse a pensar en todos aquellos príncipes que se tranformaron no en sapos, sino en verdugos y en ogros. Y cuando digo ogros no pienso en Shrek, sino en un monstruo que no razona y que reacciona violentamente a la más mínima provocación. O lo que es peor, que reacciona mal incluso cuando no se lo provoca.
Quizás cuántas de nosotras nos hemos visto en una situación así. Y no hablo de reacciones con golpes, sino también con violencia sicológica. De la violencia física no diré mucho, creo que las palabras están demás. Las estadísticas y las macabras noticias al respecto ya han dicho lo que no quiero decir yo. Ahora me voy a referir a las agresiones verbales, ese tipo de violencia solapada que, a mi parecer, puede herir más que la violencia física.
Quien diga que nunca ha recibido una mala palabra creo que miente. A veces el príncipe que escogimos nos regala el cielo, pero con un par de palabras es capaz de destrozar nuestro corazón y, lo que es peor, nuestra autoestima.
Es cierto que cuando uno discute con alguien quiere "ganar", pero las palabras que se utilizan pueden ser armas peligrosas. Creo que no es necesario que ocupe espacio ejemplificando frases y palabras que, lamento decirlo, la mayoría hemos oído. ¿Qué hacer cuando ese ser que tanto amamos (o creemos amar) nos hace amarnos a nosotras mismas cada vez menos? Seguramente por vergüenza no hablamos del tema, pero nos hace daño, y cómo nos hace daño. ¿Qué hacer si queremos ser fuertes y levantarnos, pero nos ponen el pie encima? Supongo que es muy difícil reaccionar estando ahí en ese círculo de amor/odio. Esa persona que nos trata mal y que al minuto siguiente se arrepiente e implora perdón... y ahí, nosotras con nuestro amor y con la convicción de que ese "nunca más" es definitivo, decidimos que está en nuestra naturaleza perdonar, y que él no es malo, sino que "está pasando por un mal momento". Y perdonamos y justificamos. Y amamos tanto que creemos que con ese amor todo se va a solucionar. Y pasamos a ser asistentes, secretarias, cuasi madres, para que él se dé cuenta de que sí valemos la pena y que no es bueno que nos trate mal. Pero es un espiral, y todo vuelve a suceder, con algunos matices, pero pasa otra vez. Y al final terminamos sintiéndonos un accesorio. Importante, pero accesorio al fin y al cabo.
En fin... de corazón espero que todas ustedes, princesas valiosas, que están en situaciones de violencia, de cualquier tipo, logren ser fuertes y salir adelante, y que esos príncipes que a veces tambalean un poco vean a quien tienen a su lado, y sigan siendo príncipes.



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