Hay que admitirlo. A todos nos gusta hacer algo que tal vez nos avergüenza confesar. Esa música que escuchamos a escondidas, que nos encanta pero no seríamos capaces de sentir orgullo al decirlo. O esas cosas que hacemos sólo cuando estamos solos... algunos disfrutan con el dedo en la nariz, otros escuchando lo más cebolla de la radio AM...O ese señor a quien le gusta ir a la peluquería a hacerse masajes capilares...
En fin,quien quiera, que cuente.
Empiezo yo... me encanta ver los "llame ya!"... y bailar con una que otra canción de las Spice Girls... y mejor ni me acuerdo de cuando me encantaba Locomía...



... que únicamente cobran sentido cuando se gozan en soledad, sea o no por la conciencia culpable que nos invade cuando nos abandonamos a ellos.
Por otro lado, existen también placeres que, disfrutados en soledad o en compañía, llevamos asociados con la clandestinidad. Y que nadie me pida que ilustre mi teoría con ejemplos...
Julio.